El error de hablar de “neurofeedback” como si fuera una sola cosa
Hablar de neurofeedback como si fuera una sola cosa es uno de los errores más frecuentes y confusos tanto para pacientes como para profesionales.
No todos los neurofeedback hacen lo mismo, ni actúan al mismo nivel, ni sirven para los mismos perfiles clínicos.
Entender la diferencia entre neurofeedback clásico, Othmer (ILF) y LORETA es clave para saber qué se está modulando realmente en el cerebro y qué tipo de cambio puede esperarse.
1. Neurofeedback clásico: regulación por superficie y frecuencia
El neurofeedback clásico trabaja con uno o dos canales, utilizando electrodos en cuero cabelludo y entrenando frecuencias concretas (Alpha, beta, theta, etc..)
¿Qué hace bien?
- Ayuda a regular ritmos corticales alterados.
- Es útil en perfiles claros: TDAH, ansiedad funcional, problemas de atención, rendimiento cognitivo, entre otros…
- Permite mejorar la autorregulación básica del sistema nervioso
¿Cuál es su límite?
- Trabaja por superficie, sin localizar con precisión qué áreas profundas están implicadas.
- No tiene información directa sobre redes neuronales ni sobre estructuras subcorticales.
- En casos complejos (trauma, depresión profunda, disociación) suele quedarse corto.
Podría decirse que el neurofeedback clásico afina el instrumento, pero no entra a revisar la orquesta completa.
2. Neurofeedback Othmer (ILF): estabilización del sistema nervioso
El método Othmer o Infralow Frequency (ILF), cambia el foco, no busca entrenar una frecuencia concreta, sino estabilizar el sistema nervioso autónomo.
¿Qué hace realmente?
- Trabaja en frecuencias por debajo de 0.1 Hz en dinámcas muy lentas.
- Reduce hiperactivación, labilidad emocional y reactividad extrema.
- Es especialmente útil en trauma complejo, ansiedad severa, epilepsia y en general hipersensibilidad del sistema nervioso.
¿Cuál es su fortaleza?
- Regula sin exigir, de una manera muy suave
- No fuerza al cerebro a “hacer algo mejor”, sino que le permite dejar de estar en modo amenaza.
¿Cuál es su límite?
- No es un método de precisión anatómica.
- No permite intervenir de forma dirigida sobre áreas concretas implicadas en funciones superiores
- Es bastante más lento que el LORETA o el clásico
Othmer calma el sistema, pero no reorganiza en profundidad redes corticales específicas.
3. Neurofeedback LORETA: intervención por redes y localización funcional
El neurofeedback LORETA (Low Resolution Electromagnetic Tomography) da un salto cualitativo.
No trabaja solo con superficie ni solo con estabilidad: trabaja con localización funcional tridimensional.
¿Qué hace LORETA?
- Utiliza múltiples canales (Normalmente 19) y un QEEG previo.
- Permite estimar la actividad de fuentes corticales profundas.
- Entrena áreas concretas de Brodmann y redes funcionales, no solo ritmos globales.
En términos sencillos:
LORETA no entrena “frecuencias” entrena zonas y redes.
4 ¿Qué cambia en la practica clínica cuando se trabaja con LORETA?
LORETA permite intervenir en niveles donde otros neurofeedback no llegan:
- Regulación de redes fronto-límbicas (involucradas en la gestión de las emociones)
- Modulación de circuitos implicados en la identidad
- Trabajo sobre rumiación, vacío, desconexión…
- Reorganización de patrones en depresión resistentes
- Optimización de las funciones ejecutivas
No sustituye a la psicoterapia. La potencia
5 Diferencia clave: qué nivel del problema aborda cada uno
| Método | Nivel de intervención |
| Neurofeedback clásico | Ritmos corticales y autorregulación básica |
| Othmer (ILF) | Estabilidad del sistema nervioso autónomo |
| LORETA | Redes corticales profundas y organización funcional |
No hay un método mejor que otro, hay un método apropiado según el caso y según el momento dentro del caso.
6. Por qué LORETA no es para todo el mundo
LORETA no es la primera opción, a pesar de la potencia del sistema, por varias razones:
- Requiere un cerebro mínimamente estable
- Necesita evaluación previa rigurosa
- Exige un profesional con formación sólida en neuroanatomía, Qeeg y correlación clínica
Usarla sin criterio puede ser tan poco eficaz como usar solo técnicas superficiales en casos profundos.
7. El error habitual: usar la misma herramienta para todo
Muchos tratamientos fracasan no porque el neurofeedback “no funcione” sino porque se usa el mismo tipo de intervención para problemas muy distintos.
- Hay cerebros que necesitan calmarse (Othmer)
- Otros necesitan aprender a regularse (clásico)
- Otros necesitan reorganizarse (LORETA)
Un profesional preparado sabe cuándo y cómo combinar y maneja varios o todos los tipos de neurofeedback más la neuromodulación.
Si llevas tiempo trabajando con ansiedad, depresión, trauma o TDAH y sientes que tu intervención se queda corta en determinados perfiles, no es falta de experiencia. Es falta de herramientas que trabajen a nivel de red.
8. El salto profesional: cuando regular ya no es suficiente
Cuando se entienden los diferentes tipos de neurofeedback y se usan con criterio clínico, el neurofeedback deja de ser una técnica aislada para convertirse en una herramienta precisa al servicio de un proceso terapéutico real y muy profundo.
El problema no es el neurofeedback, es no saber qué se está modulando ni por qué.
El Neurofeedback LORETA no es una técnica más. Es un cambio de nivel clínico.
En Sábilis formo a profesionales que quieren entender qué están modulando, por qué y con qué criterio clínico.
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