1. Una generación entera saturada
La salud mental de los jóvenes está en su peor momento. ¿Por qué la Generación Z sufre más ansiedad y depresión? Efectivamente, presenta tasas más altas de ansiedad, depresión y agotamiento que generaciones anteriores. El punto clave no está solo en las cifras, sino en comprender qué le ocurre al sistema nervioso para que esta saturación sea tan intensa.
Los cerebros jóvenes están funcionando bajo una carga para la que no están diseñados: hiperestimulación, presión constante y falta de descanso real.
2. Por qué aumenta la ansiedad en la generación Z
Diversos factores externos e internos sobrecargan su sistema nervioso:
- Hiperestimulación digital: más estímulos por hora que nunca.
- Dopamina alterada: sistemas de recompensa hiperactivados.
- Poca experiencia de soledad regulada: dificultad para estar sin estímulos.
- Expectativas irreales: éxito, rendimiento, autocontrol.
- Sueño insuficiente: déficit de sueño profundo.
- Contenido emocionalmente intenso: información continua que activa la alarma.
Todo esto es fisiología: un sistema nervioso en sobrecarga constante.
3. Qué ocurre dentro del sistema nervioso
Tres patrones funcionales destacan en jóvenes:
- Hiperactivación del estrés: el cerebro no descansa.
- Ritmo alfa inestable: poca transición entre actividad y reposo.
- Neuroinflamación leve y mantenida: mal sueño + estrés + hábitos irregulares.
No se trata de fragilidad psicológica: es un sistema nervioso saturado.
4. Qué sí funciona desde la neurociencia
Lo útil no es pedir más autocontrol, sino restaurar la regulación del sistema nervioso.
a) Mejorar el sueño
El regulador emocional más potente. Durante el sueño se realizan ajustes de limpieza y reseteo del cerebro muy importantes para poder mantener un cierto autocontrol. Cuando empezamos el día sin haber hecho los deberes del sueño, cualquier tarea se convierte en un esfuerzo titánico. No solo prestar atención o aprender, sino también las emociones y los actos que ellas provocan se vuelven un huracán,
b) Reducir el ruido mental
No basta con eliminar o reducir el uso de pantallas, sino bajar la carga sensorial. La cantidad de estímulos que tiene que procesar un cerebro es un dato que está relacionado directamente con los bloqueos, la ansiedad, el agotamiento y en casos extremos con la sensación de falta de recursos e indefensión ante la vida.
c) Activar el cuerpo
Movimiento como regulación autonómica. Salir de la cabeza y activar el cuerpo permite que las corrientes de energía se distribuyan por todo el cuerpo y de la misma manera, por todo el cerebro, pudiendo descentrarlas de redes neuronales sobrecargadas.
d) Relaciones sociales presenciales
Uno de los grandes cambios que se realiza en el cerebro del adolescente tiene que ver con la pertenencia al grupo. Su lóbulo prefrontal comienza a conectarse con mayor intensidad debido entre otras cosas al juego social. Tareas como el reconocimiento facial y la atribución de estados mentales son fundamentales y requieren la «presencia» del otro para que se realice. Uno de los grandes reguladores del estado de ánimo es el compañero físicamente.
e) Psicoterapia centrada en regulación, no en fuerza de voluntad
Intervenciones que ayudan al sistema nervioso a recuperar flexibilidad. Poner en la mente del adolescente ideas que rompan su bucle y que le ayuden a crear dentro de su imaginación otras alternativas, otros pensamientos, otros mundos.
f) Neurociencia aplicada
Evaluación QEEG, neurofeedback y trabajo directo sobre redes saturadas. No pastillas porque no están enfermos, sino entrenamiento basado en fortalecer su propio sistema. La medicación es pan para hoy y hambre para mañana. No solo no ayudará al adolescente sino que le meterá en otro problema muy serio, la adicción a sustancias.
5. Un punto clave: no están rotos
La generación Z no es débil. Está expuesta a una intensidad de estimulación que ningún cerebro había soportado antes. Lo que vemos no es falta de fortaleza, sino exceso de carga. Más allá de la lectura personal de lo que está ocurriendo, como neuropsicóloga, las consecuencias de este cambio en el patrón de estimulación son bastante inciertas y no sabremos con exactitud en qué afectará a la vida, conducta y emociones, hasta que no sean adultos desenvolviéndose en una sociedad.
Una reflexión final
Es cierto que el cerebro es un órgano con una capacidad de cambio y adaptación impresionantes, por lo que quizá estemos asistiendo a un cambio de modelo de procesamiento más que a una aberración y que no tardando nos quedemos obsoletos para el mundo que viene. De ser así, como todos los grandes cambios viene precedido por convulsiones y sacudidas. Pero esto no significa que no podamos mejorar en lo posible dicho cambio para suavizar los efectos a los protagonistas.
Ayudar a esta generación implica reducir la carga que soporta su sistema nervioso y enseñarle a recuperarlo: sueño, regulación, neurociencia aplicada y acompañamiento real.
Si el cerebro pasa demasiado tiempo en defensa, se agota. No basta con esforzarse más: hay que enseñarle a recuperar su ritmo. El trabajo en Sábilis se centra en restaurar la autorregulación del sistema nervioso con rigor y humanidad.
Si quieres saber cómo podemos ayudar a tu hij@, solicita una cita conmigo y hablemos del caso.

