Qué es la ansiedad. Síntomas y tratamientos.

Qué es la ansiedad

Qué es la ansiedad

La ansiedad es una sensación de miedo intenso, malestar y/o angustia que se mantiene de manera crónica aún en ausencia de un estímulo amenazante.

En sí, la ansiedad es adaptativa, ya que motiva conductas de afrontamiento cuando existe una amenaza. Sin embargo, si aparece en intensidad extrema de manera que altere el funcionamiento normal de la persona podemos hablar de un trastorno de ansiedad.

Todos los trastornos de ansiedad se relacionan con sentimientos de miedo, preocupación, abatimiento, angustia y además con reacciones fisiológicas de estrés como hipertensión (tensión arterial alta),náuseas, problemas para respirar, alteraciones del sueño y niveles altos de glucocorticoides, palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca, sudoración, temblores, opresión en el pecho, mareo o desmayo, sensación de irrealidad o desrealización, miedo a perder el control, sensación de hormigueo o entumecimiento, miedo a morir o a volverse loco, cambios de temperatura corporal como escalofríos o sofocos.

Según las estadísticas, entre un 25 y un 40% de la población, padece o padecerá ansiedad en algún momento de su vida.

¿Por qué aparece la ansiedad?

Uno de los factores más evidentes en la aparición de la ansiedad son las experiencias previas, porque los trastornos de ansiedad suelen desencadenarse por episodios estresantes que la persona reconoce y suele centrarse en objetos o situaciones concretos.

El factor genético también es determinante, como en otro tipo de trastornos psicopatológicos. Las tasas de concordancia para los trastornos de ansiedad son más altas entre gemelos monocigóticos que entre los gemelos dicigóticos (los popularmente llamados mellizos).

Cuando el trastorno de ansiedad se da en los gemelos monocigóticos, que son los que comparten el 100% del ADN, en qué se centran sus crisis suele ser un reflejo personal de la experiencia vital de cada uno de ellos.

Cómo saber si has sufrido una crisis de ansiedad

Una crisis de ansiedad es una respuesta repentina de miedo o malestar intenso, que llega a su pico máximo en cuestión de minutos y que se manifiesta si la persona presenta por lo menos cuatro de los síntomas arriba indicados.

La sensación de miedo puede aparecer de manera repentina y llega a su punto más alto en cuestión de pocos minutos. En ocasiones comienza con uno de los síntomas fisiológicos que hemos comentado anteriormente, pudiendo presentarse varios de ellos a la vez. Estos síntomas exacerban la percepción de miedo que a su vez puede aumentar la severidad de las reacciones de estrés. Así podemos ver como la persona en poco tiempo queda completamente atrapada en un círculo vicioso del que le resulta casi imposible salir.

Una vez que alguien ha experimentado una crisis de ansiedad puede desarrollar miedo extremo a que le vuelva a suceder, es decir, desarrollar un trastorno de pánico.

Tipos de trastornos de ansiedad

La ansiedad es una sensación esquiva que puede esconderse detrás de muchos otros trastornos. Una persona puede estar padeciendo ansiedad durante largas temporadas y no ser consciente de ello o achacar su malestar a otro tipo de eventos. En psicología se suelen diferenciar cinco tipos principales de trastorno de ansiedad que engloban distintas formas en su manifestación.

  • Trastornos de ansiedad generalizada
  • Trastornos fóbicos
  • Trastornos de pánico
  • Trastornos obsesivos-compulsivos
  • Trastorno por estrés postraumático

Trastorno de ansiedad generalizada

El trastorno de ansiedad generalizada cursa con sensaciones extremas de ansiedad y estrés no habiendo algún estímulo evidente que pueda producirla.

Trastornos fóbicos de ansiedad

A diferencia del anterior, en este trastorno sí hay un estímulo que lo desencadena, sin embargo, estos suelen ser percibidos como un peligro exagerado. Arañas, serpientes, aves o incluso situaciones como oscuridad, muchedumbres, ruido, etc.

Trastornos de pánico

Cuando una persona ha sufrido una crisis de ansiedad en ocasiones desarrolla un miedo intenso a volver a sufrirla. En este caso hablaríamos de un trastorno de pánico. Se inicia de manera muy rápida y la persona tiene síntomas extremos de estrés como sensación de ahogo, palpitaciones, dolor en el pecho, etc. Puede formar parte de los trastornos de ansiedad generalizada y fóbicos pero también puede aparecer como un trastorno independiente.

El trastorno obsesivo-compulsivo

En este trastorno el pensamiento recurrente e incontrolable ocupa el síntoma nuclear. Ese tipo de pensamiento termina convirtiéndose en una o varias obsesiones que producen ansiedad. Para evitar dicha ansiedad, la persona desarrolla una serie de rituales que se convierten en actos o pensamientos compulsivos. Se forma así un círculo vicioso en el que la obsesión aparece y con ella el ritual para evitar la ansiedad que ésta produce. EL ritual no consigue apaciguar la ansiedad, por lo que de nuevo vuelven los pensamientos obsesivos y con ellos los rituales.

Trastorno por estrés postraumático

Tras sufrir un evento muy estresante, algunas personas desarrollan este trastorno o TEPT. Consiste en un malestar intenso por la recreación constante de dicho evento.

Qué está ocurriendo en el cerebro cuando sufres ansiedad

Las teorías actuales sobre la ansiedad, al igual que sucede con otros trastornos como la esquizofrenia o la depresión, toman como referencia los efectos de los fármacos terapéuticos.

El hecho de que muchos fármacos ansiolíticos basen su efectividad en el efecto sobre los receptores GABA (como las benzodiacepinas) o en los receptores de serotonina, ha puesto el centro de atención sobre una posible alteración en estos neurotransmisores en el trastorno de ansiedad.

A nivel estructural, las observaciones se centran en la amígdala, una estructura subcortical del cerebro que tiene un papel fundamental en el miedo y en la conducta defensiva.

Sin embargo, los estudios de neuroimagen en el trastorno de ansiedad no han mostrado una patología estructural clara. Lo que sí parece evidente es que se trata de una alteración más bien funcional que puede ser tan diversa como individual.

Hay varios hechos que justifican la intervención de la amígdala en la ansiedad. En primer lugar, se sabe que en esta área del cerebro existe una elevada concentración de receptores GABA.

En segundo lugar, se ha podido demostrar en animales, como la inyección local de benzodiacepinas en la amígdala produce efectos ansiolíticos. Y al contrario, si se realiza una infusión local de antagonistas del GABA en la amígdala, esto impide el efecto ansiolítico de las benzodiacepinas.

Nuevos tratamientos no invasivos, sin fármacos

Existen diversos tratamientos para la ansiedad, desde los cognitivos-conductuales a los puramente farmacológicos.

Como ya hemos visto, la eficacia de los tratamientos farmacológicos se basa en la acción sobre el GABA.

¿Pero qué es el GABA? En el cerebro la comunicación entre las neuronas se produce a través de procesos eléctricos y químicos. Entre los elementos químicos tenemos un tipo, los aminoácidos, que se encargan de las sinapsis rápidas. Los aminoácidos descubiertos hasta ahora  son cuatro, el glutamato, aspartato, glicina y el ácido gamma-aminobutírico o GABA. Los tres primeros se encuentran entre las proteínas que consumimos, pero el GABA se sintetiza a partir de una modificación del glutamato. Estos dos aminoácidos son de los más presentes en el cerebro y su acción es global y contraria. Es decir, el glutamato es el principal activador de la comunicación neural (provoca la descarga eléctrica en el cerebro) y el GABA el principal inhibidor (impide la descarga).

Actualmente sabemos que mediante la intervención eléctrica en el cerebro podemos desencadenar también procesos bioquímicos. En concreto, con la técnica de la estimulación transcraneal con corriente directa (tDCS), se han observado cambios en la presencia de GABA, aumento o disminución dependiendo del protocolo usado.

Existen diversos estudios que corroboran este efecto:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4446981/

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26381352

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3964822/

En este estudio se relaciona la actividad eléctrica con el trastorno obsesivo-compulsivo y cómo cambia esta con el uso de la tDCS:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6026096/

En resumen, la intervención mediante técnicas de neuromodulación ofrece nuevas pautas de tratamiento para la mejora de la ansiedad sin necesidad de crear adicciones a fármacos, ni efectos secundarios.

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